Un Día Será

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Un niño clama en la calle:
¡Tengo hambre, tengo frío!

Un gallo llama con brío
un día que no amanece.

El rico se refocila en la cama,
no oye el gallo, no oye al niño.

Una leve nube parda
quiere abrirse camino
entre el crespón de la noche
que no cede su imperio al alba.

Y allá, en un lugar ignoto,
dicen que de Dios en nombre,
le arrancan la vida a un hombre
porque pecó y fue impío.

Niño, gallo, hombre, Dios;
amor, piedad, caridad y libertad.

¡Cuándo amanecerá!

© Manuel Antonio Alvarez Hernández.