Mi confuso corazón

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Tengo el corazón de amor henchido,
pero también de odio las entrañas,
porque, si soy de cielo, de barro
soy igual, como el poeta canta.

Me siento pedernal, me siento ángel;
me siento roca firme y nube blanca.
Si la noche inunda mis arcanos,
al cabo sale el Sol cada mañana.

La sangre corre por mis venas
de hielo y fuego mi corazón encharca:
Arroyo de agua mansa, cristalina,
torrente y aluvión que todo arrasa.

Blanco y negro; azul, verde, amarillo:
todo el espectro mi corazón abarca.
No sé quien soy, y a fe que con ahinco,
persigo de mí mismo la calaña,
con la esperanza de que un día la descubra
y pueda ofrecerme genuino en la Montaña.

© Manuel Antonio Alvarez Hernández.