Iguales pero Menos

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Nacemos desnudos,
en puritos cueros.
Luego se nos viste
con seda o pellejos:
A unos dicen ricos,
a otros pordioseros,
que la diferencia
está en el ropero.

Todos caminamos
los pasos primeros
como las serpientes
arrastrando el cuerpo.
Y, mientras algunos
remontan el vuelo,
otros quedan siempre
a ras de los suelos,
pidiendo limosna
a los que ascendieron,
cuando no a los mismos
besando el trasero.

Dice la Escritura,
aunque no lo creo,
que los rezagados
serán los primeros
de mano de Dios
en llegar al cielo.

Pero, por si el hado
retrasa el cortejo
de los preferidos
del amor eterno,
busquemos aquí
no ser los postreros.

© Manuel Antonio Alvarez Hernández.